lunes, enero 19, 2015

¿Hasta cuando se burlarán del capitán Mimbela?


Y todo indica que  la  orden ya ha sido dada y que al sufrido capitán Mimbela le pasan su caso hasta abril del próximo año, a merced de una sala chalaca que será recompuesta de acuerdo a la rotación de cargos que se produce de un ejercicio a otra. La historia, que hace poco declaré emblemática, sobre los extremos a los que puede llegar la (in)justicia peruana cuando los ciudadanos comunes y corrientes, se confrontan los grandes intereses económicos que curiosamente suelen ser amparados por algunos jueces bien conocidos.

De las cuatro veces en que han sido anuladas las resoluciones de primera instancia por la sala superior, lo que ha ocurrido es que  se siguió la regla de que unos meses después, pero dentro del mismo año, fallaba la Corte, invariablemente en contra del capitán que pugna por sus derechos. En esta quinta apelación, el relator Pedro Dulanto, de la Primera Sala Civil, ha sido el encargado de revolver los papeles para demorar el caso y de obviar el carácter sumario de estos procesos, que sólo consisten en ordenar el pago, ya sancionado por la Suprema.

Esta semana además la vocal de la Primera Sala, Madeleine Idelfonso agregó otro despropósito al insistir en voz alta, durante la audiencia, que el caso todavía no le había sido entregado y que cuando lo tuviera iría a la cola. Hace unos meses la doctora Idelfonso ha sido mencionada por la prensa por supuestos vínculos con el grupo Orellana. Lo cierto es que ella votó para reconocer una deuda con una Cooperativa del grupo estafador y cuando debió defenderse de la denuncia del afectado, arguyó que el denunciante no actuó en los plazos indicados.

En fin, eso  tendrá que aclararse donde corresponde, pero la Dra. Idelfonso que es tercer vocal de la Sala, ya mostró las garras, confirmando que es la persona a la que esta vez le toca seguir enredando el caso y consagrando un estado de injusticia que no parece tener fin. El principio básico de una recta administración de Justicia, parte de la total neutralidad del juzgador respecto a las partes, y el apego claro a la ley, no sólo en su texto sino en el sentido más profundo de las decisiones. El capitán Mimbela ganó en la instancia final a Hayduck en el año 2007 (nueve años después), pero para que cumpla con sus obligaciones tuvo que hacer una enorme vuelta por la Suprema, que terminó aparentemente en forma definitiva el 2011.

Pero no acabó, porque hay autoridades judiciales que parecen estar castigando la osadía de enfrentarse a la gran pesquera, castigando a la víctima, que además sufre de diabetes avanzada (como se sabe en la Corte del Callao),  que le hace más y más duro ocuparse de un problema,  donde nadie discute su razón. Pero no le pagan.

29.12.14

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